20
NOV
2016

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO



El relato de la crucifixión, proclamado en la fiesta de Cristo Rey, nos recuerda a los seguidores de Jesús que su reino no es un reino de gloria y de poder, sino de servicio, amor y entrega total para rescatar al ser humano del mal, del pecado y de la muerte. La Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a los demás con orgullo, sino el símbolo del amor crucificado de Dios que nos invita a seguirlo. Cantamos, adoramos y besamos la Cruz de Cristo porque en lo más hondo de nuestro ser sentimos la necesidad de dar gracias a Dios por su amor insondable, pero sin olvidar que lo primero que Jesús nos pide de manera insistente no es besar la Cruz sino cargar con ella. Reivindicar la Cruz es acercarse servicialmente a los que sufren. Será nuestra manera humilde de cargar con la Cruz de Cristo.


Escribir un comentario

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas.

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared